lunes, 27 de octubre de 2008

Bito entra en el piso del viejo

Aunque sabe que lo más lógico sería llamar a la policía Bito decide entrar e inspeccionar antes un poco. Una vez ha conseguido cruzar el vestíbulo descubre que una de las luces de la casa permanece abierta, concretamente la del cuarto de baño. Temiéndose lo peor Bito se dirige lentamente rezando porque todo quede en un susto del que reírse después.

La casa del viejo parece bastante desordenada, aunque eso no supone ninguna novedad. Por otro lado no hay ningún olor excesivamente malo, aparte del de a viejo solitario y rancio. Cuando llega al baño asoma la cabeza con cierto reparo, y suspira al comprobar que está vacío, que no hay ningún cadáver flotando en la bañera. Mientras se ríe de sí mismo y sus miedos mete la mano en la bañera y quita el tapón.

Antes de irse y, para asegurarse que aquello no ha sido más que un despiste del viejo, decide inspeccionar todas las habitaciones para descartar un posible accidente. Entra primero en el dormitorio, y este además de lleno de ropa, comida y trastos está como siempre. Se dirige después a la sala de estar, cuya luz no funciona, pero en penumbras consigue adivinar que continua igual de parca y desusada. Inspecciona por último el cuarto de la lavadora, sólo por asegurarse, y cuán es su sorpresa cuando al encender la luz descubre en el suelo una bolsa de basura abierta llena de billetes de 5oo euros.

Bito apaga rápidamente la luz. Jamás hubiese pensado que aquel vejestorio guardaba tal tesoro. Entonces piensa que quizás su repentina desaparición tenga que ver con ese dinero y se plantea el llamar a la policía. Pero por otro lado sabe que el viejo no tiene ni familia ni amigos, así que si se llevara la bolsa nadie tendría porqué saber que ha sido él. En penumbras es incapaz de decidir, y sabe que no cuenta con demasiado tiempo para pensar.




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